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28/12/14

ESQUIZOFRENIA EN EDUCACIÓN

    ¿Cómo podemos mejorar los resultados de nuestros alumnos? Esta es la pregunta que nos hacemos todos y cuya respuesta nos conduce por dos caminos paralelos, a la vez, hacia una esquizofrenia casi obligada.

    Por un lado, está la presión de los informes Pisa - el PIB de la educación, solo que, en nuestros informes, el consumo lo hacen, a su manera, los alumnos; la inversión la hacemos, como podemos, los profesores y los padres; el gasto público es cero; y la exportación-importación de lo aprendido hacia la sociedad y viceversa es... difícil. Total: por debajo de los estándares- Una presión, digo, que nos conduce a los docentes a enseñar lo que nos van a preguntar en las pruebas de tales informes, y que no es precisamente lo que los alumnos necesitan aprender para desarrolar pontencial, para desarrollar inquietud, para la excelencia que buscamos en cada uno. A veces, incluso, esta búsqueda de buenos resultados se traduce en una carga excesiva de deberes rutinarios, que algunos docentes, familias y, paradógicamente alumnos, interpretan como signo de calidad y exigencia. Y no solo el trabajo extra será suficiente en el afán de dar resultados. La actitud de los niños también debe ser reformada, "no puede ser que en 1º de la ESO no sepan estarse quietos, esto debe enseñarse ya desde primaria", dice un profesor harto de intentar el orden en la clase. Mientras yo pienso: algo debe estar alterado cuando a un niño no se le permite moverse, sabiendo como ya sabemos (lo dice la neurocognición) que es en el movimiento que surge su aprendizaje.
   Por otro lado, están los que, no acabándose de creer nada, crean. En Cataluña, escuelas como Quatre Cantons, IES Montgrós, Escola Sadako, Col.legi Montserrat, Escola El Roure... nos devuelven el reflejo de un nuevo proyecto común, donde los proyectos son más importantes que los deberes.

30/5/14

LIBROS DE TEXTO: CAROS, PESADOS, ABURRIDOS, CERRADOS.



¿Por qué todavía seguimos utilizando libros de texto?

Hoy Eduard ha subido la mochila a la mesa, ha traspasado sus brazos por las asas, las ha ajustado sobre su espalda y, cuando la ha dejado caer en su cuerpecito para cambiar de clase, parecía la mismísima imagen de los porteadores de Tarzán.

Las mochilas siempre sobrepasan el 20% recomendado del peso del niño.  

El 40% de los profes se empeña en poner una libreta distinta para cada asignatura. Y el libro de texto hay que traerlo porque es la Biblia que adoramos cada día. Los libros son sagrados y además los hacen la editoriales, que de esto saben mucho porque lo han hecho siempre.
Mientras, a los padres se les enerba el alma verlos salir así de casa, y a los profes que no están acostumbrados a todo, también.

Por otro lado, internet está plena de actividades útiles e innovadoras, con contenidos bien pautados y organizados, elaborados por el propio profesorado, con esfuerzo, conocimiento y habilidades; y por eso cada vez más escuelas utilizan los portátiles y las tablets. En ellos podemos trabajar con materiales colgados en la red o con materiales descargados en el mismo ordenador.
Son una ventana abierta a todas las posibilidades que ofrece el mundo y además pesan muy poco.

Entonces ¿cuál es el problema para eliminar -bien, delimitar- los libros de texto?

El problema es que el profesor aún no se ha creído el enorme potencial que él tiene para conducir toda esa información hacia el alumnado, y además propiciar que el alumnado aprenda a manejarla, una carencia de la que todos nos quejamos y que quedaría saldada.

Delimitemos, pues, el gasto, el peso y el aburrimiento de un solo golpe.








20/6/09

L'EDUCACIÓ QUE VOLEM L'educació que volem



Soy educadora y no creo en la educación. La de los programas académicos, la de los profesionales bien pensantes, la de la Educación para la Ciudadanía. Creo en la enorme riqueza de los alumnos y en el poder del profesorado que se equivoca porque arriesga, que se replantea su labor cada día.

Soy profesora y tengo una hija superdotada. ¿Sabéis qué es lo que caracteriza a estos niños? No, no es su extraordinaria inteligencia, es su habilidad para relacionar conocimientos, es su creatividad. Y ¿sabéis que estos niños son unos inadaptados escolares? Sí, ya lo habíais oído. Pero sabed por qué: La escuela barre la creatividad. La escuela es lineal, no es interactiva. Ya podemos llenar las aulas de ordenadores. No es interactiva.

"Todos los niños tienen mucho talento y nosostros lo derrochamos despiadadamente" dice Ken Robinson. Y es verdad. Esto se hace más patente en los superdotados y los artistas, que curiosamente fracasan en nuestras aulas. Pero, como digo, es aplicable a todos, todos los niños y adolescentes.

Mirad cómo hacemos que fracasen, que fracase la educación, en suma: Primero dividimos los saberes en compartimentos y luego cada saber lo dividimos en compartimentos más chiquititos y cada día añadimos un compartimento más porque el saber avanza y hay que integrarlo y... al final, nos olvidamos de aprender a leer bien porque no hay tiempo, y nos olvidamos para qué sirven cada uno de esos compartimentos que cada vez se parecen menos a la vida y a la creación aunque nos acerquen más a la universidad (Porque claro, siempre es más importante memorizar los acontecimientos de la dinastía de los Borbones que perder el tiempo divagando en qué similitudes guarda la historia con la actualidad, o en dar la oportunidad de ponerle un final feliz a la 2ª Guerra Mundial porque eso es para la clase de Lengua. -Por decir barbaridades y equivocarme-).

Quiero decir con esto que quizá deberíamos escuchar más otras voces, otras experiencias que nos hablan de aprender y enseñar, olvidándonos, ante todo, de las programaciones académicas. Voces que arriesgan. Que nos enseñarían a que los alumnos trabajasen por proyectos que integrasen muchos saberes, incluidas las artes, tan olvidadas. Por descontado, en este supuesto, la aulas tendrían la mitad de los alumnos. Cada cual con acceso a su ordenador. Allí, el profesor dirigiría el trabajo o impartiría conocimiento, y decidiría si el alumnado necesita saber leer y escribir con mucha dignidad o saber interpretar a los clásicos.

Esta es l'educació que volem. Así de fácil. Sí, lo complicado es lo que hacemos ahora.